Un viejo recuerdo de mi época de fumador

Una retrospectiva mental a mi época de fumador, así como instantánea de otra época.

The Bunny & The Eagle

Estoy armando de una fábula, un libro y aquí les dejo algunos estudios para los animales

Arte Pagano


Las aquarelas y de nuevo este bar, que ahora nos invita a bajar las escalares, hacia el centro, hacia sus entrañas.

Mi barco fantasma

No hay mucho que decir, solo unas plumitas y tinta.

Repatriados

Me desperté cuando mi piel se estremeció, ella se había movido y me tocó sin querer, sus dedos estaban fríos, su cuerpo ya no brillaba en la penumbra de la madrugada, algo se había ido, algo me había dejado, no hay distancia más grande que cuando se esta cerca en silencio. En el pequeño departamento buscamos trinchera en la tele, en la cocina, en el baño, cualquier lugar era más cómodo que compartir con el otro, siempre habíamos sido reservados, eso nos había atraído en un primer momento, nuestro silencio era amor, podíamos pasar horas sin decir una palabra, solo abrazados o compartiendo un momento, como había sido que ese nuestro puente, se convirtió en nuestro muro, como la magia de encontrarnos en una mirada, ahora era dos imanes repeliéndose, si tan solo podría sacar de mi cabeza a la otra, por lo menos podría pensar como solucionar esto, a cada segundo pienso en ella, cuando la miro a ella, ahora durmiendo junto a mi, pienso en la otra, siempre en la otra. Que se hace para dejar de amar, aquello que pareciera no se puede tener y ser feliz con lo que está a nuestras manos, como hablarlo, como decir lo que siento, lo que en estas horas de la madrugada me mantiene despierto. Lo que nos mantiene despierto, ella tampoco puede dormir, recién lo descubro, un ojo a medio abrir que rápidamente se cerró al verme, será que ella también piensa en otro, y si fuera así, estamos perdiendo el tiempo...

¿Estás despierta?
Sí...
Te miro y veo a otra
Vos también sentís lo mismo
Sí ¿Qué nos pasó? que colgamos a quienes eramos en el armario, para convertirnos en estas tristes copias.
El silencio nos traicionó
Pero si era nuestro...
¿Será que no es nadie?
Será que uno solo pasa por él, como por una nación extraña.
Podríamos volver a casa.
Sería bueno, por lo menos hoy entre las calles de esa nación nos encontramos, charlemos un rato, como el extranjero que recuerda su tierra mientras comparte anécdotas con un compatriota.

La penumbra de la madrugada retrocedió unos pasos.

Rachel Weisz


Una de las actrices más interesante de los últimos tiempos, y poseedora de una belleza, que sabe sobresalir, a pesar del grafito.

Caminos - Destino (Sexta parte)

La noche ya había caído, una carreta lo esperaba afuera de la posada, pero no era una común, ya que la parte de atrás estaba recubierta de fierros, era una prisión móvil, cuando lo tiraron dentro de ella, todo encajó en su cabeza, habían descubierto el cuerpo del mercader y de alguna manera lo habían encontrado. Uno de los guardias, dijo sin mirarlo mientras subía en la parte delantera de la carreta, iremos a ver al capitán, el sabrá que hacer contigo, así comenzó el viaje, para Luther fue muy largo, seguramente la incertidumbre, lo hizo más de lo que fue, cruzaron un bosque y llegaron hasta la base se una montaña, una ubicación que le daba el marco perfecto al viejo fuerte, los colores de las caras de los guardias y soldados que salían y entraban de ahí, extrañamente tenían el mismo matiz que los lúgubres muros.

Salió de la carreta, más bien fue sacado con la misma amabilidad que cuando lo subieron, pensaba mientras caía al piso, luego del tirón, lo ayudaron a pararme de un salto, y empezó la caminata hacía el interior, la arcada de piedra y la vieja puerta de gruesa madera, daban la bienvenida, todo aquello se veía cada vez peor.

Ya adentro, en un costado estaban los que recién llegaban del campo de batalla, con la sangre cubriéndoles las ropas, los gestos desfigurados de dolor, el miedo en sus ojos y con la muerte tomándolos del hombro, en otro lado las armas huerfanas, que no tenían aún manos que las empuñen. Rodeado de ese panorama conoció a Samarie, el capitán Samarie, de grueso bigote y rostro anguloso, bastante más alto que Luther, se paro enfrente de él, le clavo la mirada, en ese momento se supo condenado a muerte, uno de los guardias que lo llevaba, dijo: El herrero señor. Samarie sin dejar de mirarlo dijo: Acompañeme, giró y comenzó a alejarse con paso rápido, era difícil seguirlo, dieron vuelta a todo el fuerte, hasta llegar a una vieja herrería. Samarie frenó en seco, y me dijo: aquí trabajará y dormirá, mientras cumple funciones en la milicia. Los guardias le informaran los detalles, así pequeña como la ve albergo a un gran hombre, algún día si tiene suerte llegara a ser la mitad de persona que su antecesor. El joven escuchaba lejanamente las indicaciones de los guardias le daban, estaba en otro lado, estaba saliendo aún saliendo de condena a muerte, y aceptando esta nueva vida.

Así se quede solo en la vieja y me derrumbada herrería, conocía todo lo que había en ella, de repente me sintió como en casa. Se acomodó en el viejo catre y durmió. Sabía que al otro día le esperaba mucho trabajo.